Sentía que la responsabilidad era mía

El capitán Leo Lema asumió como propio el compromiso de mantener a Atenas en la Liga Nacional. Analizó el contexto de lo sucedido, el recuerdo del Turco Arduh y la presencia de Bruno Lábaque con el equipo.


De principio a final de la competencia, y por toda el agua que corrió por debajo del puente, para Atenas fue la Liga Nacional más dura de todas. Por donde se lo miré. Y uno de los que más la sintió fue el capitán Leo Lema, que asumió la responsabilidad como propia dentro del plantel y terminó siendo una de las figuras del equipo en la definición frente a Weber Bahía en la lucha por mantener al Griego en la elite del básquetbol argentino, como desde el primer día.

Los rumores del no descenso hicieron que Lema optara por la bifurcación al final del camino. Una fecha antes del cierre de la Fase Regular, el alero se sumó a las filas de Instituto para disputar la Champions League pero no sin antes acercarse con ojos llenos de lágrimas al manager Bruno Lábaque y pedir disculpas, según su mirada de la realidad, por no haber estado a la altura. Y prometer, en ese mismo momento, estar listo para defender la camiseta del Verde si había que salvar la categoría. Así fue. Cumplió con creces.

"Fue durísimo. En lo personal me costó muchísimo y estuve gran parte de la temporada sufriendo un montón. Fueron palazos muy fuertes los que nos dio esta Liga, por todo lo que saben. Además la complejidad que fue afrontar esta temporada encerrados en un hotel y padeciendo día a día los malos resultados. Para la cabeza de todos fue letal", afirmó Lema ya después del objetivo cumplido y con posibilidades de analizar más fríamente lo sucedido.

¿Tenía condimento extra jugar esta instancia y más con la camiseta de Atenas?

Totalmente. Me pesaba más por lo que significa para mí este club. Es el que me dio primero la oportunidad de jugar al básquet y luego la confianza como para depositar en mí la responsabilidad de ser capitán. Sentía que la máxima responsabilidad era mía y que tenía que hacer todo lo posible e imposible para que la institución se quedara en el lugar que ocupa desde siempre.

Y ahora? ¿Qué pasa por tu cabeza?

Una sensación de alivio gigante. Una linda emoción que siento desde hace horas porque cuando se confirmó que íbamos a jugar por el descenso nos propusimos hacerlo por el Turco (Osvaldo Arduh); y lograrlo de la manera que jugamos, que es como le gustaba a él, fue emocionante.

Desde el día que sucedió, hablar del Turco es para ustedes sinónimo de emoción?

Para mí fue todo muy especial. Su fallecimiento fue un cachetazo enorme. Yo durante toda la cuarentena estuve hablando con él en llamados interminables. Charlábamos de todo. Ya teníamos otra relación. Había dejado de ser simplemente de entrenador y jugador. Y la verdad que cuando pasó lo qué pasó, sentía que lo mejor que podía hacer era acompañar a Nico (su hijo), hacer lo mejor para Atenas. Por momentos fue difícil; y en estos últimos dos partidos sentía el plus de que no les podía fallar. Así que ganar esta serie fue un gran alivio.

¿En medio de ese contexto fue positiva la presencia de Bruno Lábaque acompañando al equipo?

Sí. Fue muy importante su presencia entre nosotros. Sumó. Le dio confianza a todo el grupo, también tranquilidad. Pero cuando había que reaccionar, él lo hacía. Nos despertaba. Nos ponía donde debía hacerlo, con firmeza.

"No fue el mejor resultado, ni lo que queríamos. Pero por cómo se dio todo, cumplimos. Nos vamos con la tranquilidad de saber que Atenas la próxima temporada seguirá estando en la Liga, como fue siempre", sentenció el capitán de barrio General Bustos.

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